¿La confianza se hereda, se construye o se enseña?… En el ámbito profesional, educativo y relacional, la palabra “confianza” se menciona con frecuencia, pero se explora poco en profundidad. ¿Cómo surge? ¿Qué la sostiene? ¿Qué la quiebra? Y una pregunta aún más desafiante: ¿se puede enseñar la confianza?
Es importante abordar la confianza con una mirada rigurosa y humanizada sobre este fenómeno esencial y frágil a la vez. Porque aunque muchos la viven como algo innato o volátil, cada vez más evidencia nos permite afirmar que la confianza puede aprenderse, cultivarse y enseñarse. No como contenido técnico, sino como una práctica relacional encarnada.
La confianza como fenómeno relacional, no solo individual
Una de las primeras confusiones que conviene despejar es la idea de que la confianza depende exclusivamente de la voluntad o del carácter de una persona. Desde la mirada de la ontología del lenguaje, propuesta por Rafael Echeverría (2003), la confianza no es un atributo, sino una relación emocional que emerge entre observadores.
Confío cuando el otro me resulta predecible, coherente, legítimo. Y al mismo tiempo, soy digno de confianza cuando mis acciones son consistentes con mis palabras. En ese marco, la confianza se convierte en un fenómeno conversacional, vinculado a la coherencia, la escucha, los juicios y los compromisos.
Como lo plantea Niklas Luhmann (1979), la confianza cumple una función social clave: reduce la complejidad. Nos permite actuar sin necesitar garantías absolutas. Es una apuesta emocional, una decisión que nos permite avanzar en contextos de incertidumbre.
¿Se puede enseñar la confianza? Aprendizaje emocional y conversacional
Si entendemos la confianza como una práctica que emerge en el vínculo, sí, podemos enseñarla. No como una receta rápida, sino como un proceso pedagógico basado en experiencias, conversaciones y reflexividad (capacidad de una persona para analizar y comprender sus propias acciones, pensamientos y sentimientos, así como el impacto que estos tienen en su entorno y en otros).
En contextos educativos, profesionales y de acompañamiento, enseñar confianza implica:
| Práctica | ¿Qué implica? | Ejemplo |
| Modelar comportamientos coherentes | Ser ejemplo vivo de lo que se enseña; actuar de forma alineada con lo que se dice. | Un docente que respeta los horarios y cumple sus compromisos transmite confiabilidad. |
| Generar espacios seguros | Crear un entorno donde se valida el error, se acoge la emoción y no se castiga la vulnerabilidad. | En una reunión de equipo, se permite compartir dudas sin temor a ser juzgado. |
| Promover competencias conversacionales | Enseñar a escuchar activamente, hacer peticiones claras, expresar juicios con fundamento y reparar vínculos. | En una formación, se analizan actos del habla para fortalecer la claridad y la empatía. |
| Reconocer la dimensión afectiva del aprendizaje | Entender que todo proceso de aprendizaje involucra emociones, vínculos y disposición interna. | Un mentor que acompaña procesos de cambio no solo con contenido, sino con contención. |
Desde la neurociencia afectiva, autores como Daniel Siegel (2010) o Brené Brown (2018) subrayan que la vulnerabilidad compartida genera conexiones profundas. Enseñar confianza no es sólo hablar de ella: es encarnar su práctica a través de la escucha, la validación y el respeto por los ritmos emocionales del otro.
La fragilidad de la confianza: construir toma tiempo, perderla un instante
Otra dimensión clave es reconocer su fragilidad. La confianza es lenta para construirse y rápida para perderse. Basta un acto incoherente, una omisión o una mentira para generar un quiebre. Y esos quiebres, aunque reparables, requieren atención, humildad y voluntad.
Echeverría (2003) propone que ante un quiebre de confianza, no basta con disculparse: se necesita reparar la relación con acciones consistentes en el tiempo. Esto requiere conciencia emocional, disposición al aprendizaje y apertura para el feedback.
Aprender sobre confianza también implica aprender a reconocer y sostener los quiebres sin evitarlos. Como docentes, líderes o profesionales, enseñamos más con cómo habitamos los conflictos que con lo que decimos sobre ellos.
¿Qué enseñamos cuando enseñamos confianza?
Cuando enseñamos confianza, en realidad enseñamos muchas cosas al mismo tiempo:
| Lo que enseñamos | ¿Cómo lo enseñamos? |
| A reconocer juicios | Fomentando el pensamiento reflexivo y crítico |
| A sostener la palabra | Cumpliendo compromisos, por mínimos que sean |
| A mostrar coherencia | Siendo consistentes entre lo que decimos y hacemos |
| A confiar en uno mismo | Validando logros, reconociendo fortalezas |
| A reparar errores | Modelando el pedir perdón y responsabilizarse |
| A expresar vulnerabilidad | Abriendo espacios de cuidado y escucha |
Además, enseñamos a confiar en uno mismo. Albert Bandura (1986), a través del concepto de autoeficacia, describe cómo la percepción de nuestras capacidades impacta directamente en nuestra conducta. Cuando una persona percibe que puede, actúa con mayor confianza. Así, la confianza se alimenta del hacer, no sólo del pensar.
Confianza como apuesta pedagógica, profesional y humana
Entonces, ¿se puede enseñar la confianza? Sí. Pero no como un contenido en un manual, sino como un tejido relacional que se construye en cada encuentro. Enseñar confianza es enseñar humanidad: es invitar al otro a ser, sin miedo a ser herido, y a vivir relaciones donde la palabra importa.
En tiempos de desconfianza institucional, polarización y desgaste emocional, cultivar y enseñar confianza es un acto político, ético y profundamente transformador.
Referencias
- Bandura, A. (1986). Fundamentos sociales del pensamiento y la acción: una teoría cognitiva social. Prentice-Hall.
- Brown, B. (2018). Atrévete a liderar: Trabajo valiente. Conversaciones difíciles. Corazones firmes. Random House.
- Echeverría, R. (2006). Ontología del lenguaje. Santiago de Chile: J.C. Saez Editor.
- Luhmann, N. (2005). Confianza. Anthropos.
- Siegel, D. J. (2010). El terapeuta consciente: una guía para el clínico sobre la visión de la mente y la integración neuronal. Norton.
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