El miedo suele tener mala reputación; lo asociamos con debilidad, inseguridad o falta de valentía. Decimos que alguien «se dejó vencer por el miedo», aconsejamos «no tengas miedo» o admiramos a quienes parecen enfrentarlo sin vacilar. Sin embargo, pocas emociones han sido tan importantes para la supervivencia de nuestra especie como esta.
Seguir leyendo «El miedo: mucho más que una señal de peligro»Hay momentos en los que el cuerpo habla antes que las palabras. Basta una mirada, una frase lanzada al descuido o una expectativa incumplida, y algo dentro de nosotros se repliega. Queremos desaparecer, esconder la cara, volvernos invisibles. Es un sentir denso, incómodo, difícil de nombrar… y sin embargo, profundamente humano: la vergüenza.
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