Diciembre es el mes en que todo se condensa. En griego, el término Kairós refiere al «momento oportuno», ese instante preciso donde se cruzan nuestras decisiones y el destino. Y este mes lo encarna como ninguno. Es un mes de finales y comienzos, de recuentos y promesas, pero también de “diciembra» (la madre de todos los meses, el inicio y el fin de todo), ese momento en el que la ansiedad y la reflexión se mezclan. ¿Qué hemos logrado? ¿Qué nos falta? ¿Qué dejamos atrás?
Este es el «metames«, el mes que resume a todos los meses. Aquí, nos enfrentamos al examen de nuestra propia historia. El balance, las reflexiones, los sueños postergados y los nuevos por construir. Como dice el psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo Carl Jung, «no somos lo que nos ha pasado, sino lo que elegimos ser». En diciembre, tenemos la oportunidad de elegir ser quienes queremos ser.
Y aunque la historia nunca es lineal, este mes se nos invita a construirla con un propósito. Así como Albert Camus, escritor, filósofo y periodista francés, nos invita a encontrar la belleza de la vida a través de la aceptación de la absurdidad, diciembre se presenta como ese gran examen existencial. En su lectura más filosófica, se nos ofrece la oportunidad de reescribir nuestra narrativa personal, abrazando tanto el éxito como el error, y proyectándonos hacia el futuro con la energía de quien ya ha aprendido a ser quien es.
Pero no todo es reflexión. Diciembre también es un momento para la acción, para el compromiso con nuestros proyectos, nuestros equipos, nuestra propia salud mental. En tiempos desafiantes, como los que vivimos hoy, el equilibrio entre la aceptación y la acción es lo que nos permitirá atravesar el umbral del año nuevo con esperanza renovada.
En el campo del bienestar, diciembre también se presenta como un momento clave para la reconexión con nuestro cuerpo y nuestra mente. La psicología positiva, un campo de estudio que ha ganado fuerza en los últimos años, nos recuerda que este mes es ideal para practicar la gratitud. Según investigaciones recientes de la psicóloga Sonja Lyubomirsky, la gratitud activa en nuestro cerebro áreas relacionadas con el bienestar y reduce el estrés. Aprovechar estos días para reflexionar sobre lo positivo del año, por pequeño que sea, puede tener un impacto profundo en nuestra salud mental.
Así que, mientras el “diciembra” nos desafía, también nos llama a cuidar de nosotros mismos y a nuestros vínculos. En medio de las expectativas que surgen al final del año, nos invita a preguntarnos: ¿qué podemos hacer para ser mejores, no solo para los demás, sino para nosotros mismos? Practicar mindfulness o pequeñas pausas de autocuidado puede ayudarnos a equilibrar la ansiedad y la esperanza, favoreciendo nuestra salud emocional.
En este diciembre, el reto es abrazar la incertidumbre y, a la vez, usarla como motor para diseñar lo que vendrá. Después de todo, como bien dice la escritora Haruki Murakami, «el futuro es como un libro en blanco, lo que escribamos en él será lo que realmente seremos».
Referencias:
- Jung, C. G. (1961). El hombre y sus símbolos. Editorial Sudamericana.
- Camus, A. (1942). El mito de Sísifo. Editorial Losada.
- Lyubomirsky, S. (2007). La ciencia de la felicidad. Editorial Urano.
- Murakami, H. (2006). Kafka en la orilla. Editorial Tusquets.
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