En una conversación las personas se revelan con palabras exponiendo sus pensamientos, sueños, opiniones, experiencias, etc. Al hacerlo, construyen una imagen que se va dibujando en el ideario del resto, cargada de juicios, interpretaciones, emociones y tiempo.

Conversación de pasado

Cuando las personas llevan la conversación al tiempo pasado encuentran certezas, pertenencia, razones y explicaciones de base para comprender las cosas del presente y planear el futuro. Además, se conectan con el mundo emocional que mira al tiempo que quedó atrás.

La educación en el mundo tiene un fuerte componente de pasado. Miles de investigaciones científicas son el sustrato donde crece gran parte de lo que constituye a la sociedad actual. Jacques Delors, en su informe a la Unesco (1996) dijo: “la educación es todo lo que la humanidad ha aprendido sobre sí misma”. Un informe cargado de pasado y futuro a la vez.

En una conversación, la pregunta “¿por qué?” conecta a las personas con el pasado ya que en la respuesta se encuentra una explicación cargada de certezas.  En gramática el uso de la proposición “por” indica el motivo o la causa de algo.

Conversación de futuro

A diferencia de lo anterior, la pregunta “¿para qué?” conecta a las personas con el sentido de las cosas y su propósito fundamental; es una brújula que recuerda dónde está el horizonte con el que sueñan. En gramática la preposición “para” suele indicar una finalidad.

La pregunta “¿para qué?” conecta con la acción; es una vía directa al aprendizaje con propósito y sentido; a veces ofrece la posibilidad de desprenderse de las cosas que pasaron antes y avanzar hacia un futuro nuevo.

El “¿para qué?” otorga esperanza, toma de consciencia y también es capaz de entregar certezas que disminuyan el miedo a lo incierto que está por venir.

La conversación de futuro permite imaginar cosas que aún no han ocurrido, es soñar en un tiempo inexistente. Es construir metas, conectar experiencias y planear un mejor estar.

Es tiempo de volver

En las conversaciones se revelan las personas, y cuando se habla siempre desde el pasado, o desde el futuro, puede explicarse el lugar donde habitan sus pensamientos y emociones…  ¿cuáles son las consecuencias de ello?

Cuando se vive permanentemente en el pasado (o en el futuro) las personas se pierden de lo que está pasando ahora, diluyen su foco atencional en un tiempo que no existe en el presente.

Para enfrentar la deriva del futuro, la incertidumbre de la contingencia, y manejar la ansiedad que ello provoca, la sugerencia es volver: “volver a mí”, “volver al presente”, “volver a mis certezas”, “volver a mi verdad”.