Diversas áreas del saber han estudiado las “dimensiones humanas”, o también llamadas dimensiones del ser. Estas se relacionan generalmente con aquello que hace referencia a la propia existencia de la vida, a las diferentes dimensiones de una persona que constituyen su existencia.

Las dimensiones del ser humano son de gran interés para diversas disciplinas. La educación, la filosofía, la psicología, el coaching, el yoga, entre otras; cada una de ellas estudia al ser humano de forma integral, en su totalidad, y no de forma segregada. Estas son:

  • El cuerpo, que corresponde a la dimensión física o biológica
  • La emoción, que corresponde a la dimensión afectiva y vincular
  • La mente, que corresponde a la dimensión cognitiva o intelectual
  • La espiritual, que corresponde a la dimensión relacionada con la trascendencia

El cuerpo

Esta dimensión tiene relación con la biología. Se refiere a la parte física que contiene a la persona, el cuerpo que hace posible su existencia.

El cuerpo forma parte de aquellos aspectos básicos y primitivos que conforman la especie humana, como por ejemplo las necesidades vitales: respirar, comer, reproducción, etc.

Por otro lado, el cuerpo hace posible caminar, hablar y relacionarse con otras personas; sin un cuerpo no sería posible pensar, aprender, sentir emociones, trabajar o amar a otra persona. Las personas son seres integrales que conviven con el mismo cuerpo desde que nacen hasta que mueren.

En el cuerpo habitan los pensamientos y las emociones. En el cuerpo ocurre el aprendizaje, el cambio, la madurez. Las personas son un cuerpo.

La emoción

Las emociones representan aspectos relacionados con la sobrevivencia de la especie humana. Por ejemplo, el miedo aparece para alertar del peligro; el miedo impide que las personas arriesguen su vida frente a situaciones riesgosas. Las emociones son respuestas adaptativas.

Por otro lado, las relaciones humanas ocurren producto de la dimensión emocional. La esencia del vínculo familiar, social o laboral, incluso consigo mismo, ocurre en esta dimensión.

Las emociones son indispensables para el bienestar personal, social y laboral. Una persona emocionalmente comprometida puede disminuir su rendimiento en el trabajo, contagiar a sus compañeros de emociones poco favorables, o alterar el correcto funcionamiento de la organización con estados de ánimo poco saludables. 

Las personas son seres gregarios, por definición se agrupan y forman vínculos afectivos en comunidad. El motor del aprendizaje, de la sociedad, de las familias, son las emociones. Las grandes guerras de la humanidad, como también las grandes obras de arte, han ocurrido debido a que las personas son emoción.

La mente

70.000 años antes del presente ocurrió la gran revolución cognitiva. Aquello que distingue a los humanos de otras especies que pueblan el planeta es su capacidad de razonamiento. La dimensión mental es particularmente única de la especie humana.

El lenguaje ocurre por esta capacidad de razonamiento, de abstracción y de expresión. Las conversaciones, el intercambio de ideas y conocimiento, así como también el aprendizaje, los acuerdos, la capacidad de reflexión y autocuidado ocurre en la dimensión mental. La vida intelectual, el arte, la música, las matemáticas, la ciencia, la tecnología, las escuelas, los trabajos, la sociedad como la conocemos hoy existe debido a que las personas son pensantes.

La espiritualidad

Las teorías que establecen una conexión entre la física cuántica y la espiritualidad no son nuevas ni provienen solamente del Dalai Lama. Diversos investigadores han demostrado que más allá de todo lo tangible y material hay energía. El budismo siempre ha defendido esa idea de trascender a lo físico para dar mayor relevancia a nuestra conciencia. Los seres humanos son materia, consciencia y energía a la vez. Respecto a ello, el Dalai Lama señala lo siguiente:

“Cuando tenía unos 19 o 20 años desarrollé una gran curiosidad sobre la ciencia. En China, durante los años 1954 y 1955, conocí a Mao Zedong. Una vez me elogió por tener una mente científica, y agregó que la religión era veneno, esperando tal vez que eso atraería a alguien que tenía mente científica.

Sin embargo, hace ya más de 30 años comencé una serie de diálogos centrados en la cosmología, la neurobiología, la física, incluida la física cuántica y la psicología… Creo que el budismo aporta mayor sentido a todos estos conocimientos”

Dalai Lama