En distintos espacios organizacionales, el concepto de โ€œclima laboralโ€ aparece con frecuencia en diagnรณsticos, encuestas y planes de mejora. ยฟCuรกntas veces hemos visto documentos sobre cรณmo mejora de clima que terminan en una carpeta?… Muchas veces, lo que falta no es informaciรณn, sino la valentรญa de sostener conversaciones humanas: compartir experiencias, reconocerse en el otro y construir una comprensiรณn compartida de lo que les sucede.

Mรกs allรก de indicadores y mediciones, el clima no es un dato abstracto. Es una experiencia. Es la forma en que las personas viven su trabajo cotidiano: en las conversaciones que tienen (o evitan), en las emociones que circulan, en la manera en que se relacionan con otros y consigo mismas.

Recientemente, tuve el privilegio de implementar una serie de jornadas de capacitaciรณn dirigidas a potenciar el clima con diferentes equipos de trabajo. Esta experiencia formativa tuvo un diseรฑo experiencial, con foco humano, donde, en conjunto, lograron diseรฑar iniciativas alineadas con lo que realmente necesitan.

Cuando el clima se vuelve experiencia

La jornada comienza como muchas otras: personas que llegan desde distintos roles, con historias compartidas y tambiรฉn con tensiones acumuladas.

Lo que inicialmente se presenta como un espacio de trabajo sobre โ€œclimaโ€ comienza a transformarse en otra cosa: un espacio donde las personas pueden detenerse, mirar lo que estรกn viviendo y, sobre todo, ponerlo en palabras.

Aparecen relatos que no suelen tener lugar en la rutina cotidiana:

  • Experiencias de desgaste
  • Dificultades en la relaciรณn con colegas y jefaturas
  • Tensiones en la coordinaciรณn del trabajo
  • Emociones que han sido contenidas por largo tiempo

En algunos casos, la emociรณn se hace visible de manera explรญcita. No como desborde, sino como expresiรณn legรญtima de una experiencia que, hasta ese momento, no habรญa encontrado espacio para ser compartida.

Y es en ese punto donde el โ€œclimaโ€ se vuelve experiencia.

El clima no es solo ambiente: es conversaciรณn y emociรณn

Desde una perspectiva sistรฉmica, el clima organizacional no puede reducirse รบnicamente a condiciones estructurales o percepciones individuales. Se configura en el espacio relacional, como expresiรณn de las dinรกmicas conversacionales y emocionales que se sostienen en el tiempo. Tal como plantean Humberto Maturana y Francisco Varela, los seres humanos no operamos en una realidad objetiva independiente, sino en mundos que se construyen en la interacciรณn.

En esta lรญnea, Peter Senge seรฑala que las organizaciones funcionan como sistemas vivos, donde los problemas no residen รบnicamente en las personas, sino en los patrones de interacciรณn que se repiten y sostienen. A su vez, Otto Scharmer propone que la calidad de los resultados que obtenemos depende de la calidad de la atenciรณn y la forma de presencia desde la cual operamos.

Desde esta perspectiva, el clima organizacional no es solo lo que ocurre externamente, sino cรณmo ese acontecer es interpretado, sentido y conversado por quienes forman parte del sistema.

Lo que ocurre cuando se abren las conversaciones

A medida que el espacio se sostiene, las conversaciones comienzan a adquirir otra profundidad.

Las personas no solo describen situaciones, sino que empiezan a:

  • Reconocer su propia forma de participar en ellas
  • Comprender cรณmo sus interpretaciones influyen en lo que ocurre
  • Y, en algunos casos, cuestionar miradas que habรญan dado por obvias

Este punto es especialmente relevante. Porque el cambio no comienza cuando se introducen nuevas herramientas, sino cuando se amplรญa la forma en que se observa la realidad.

En esta lรญnea, lo que se genera no es catarsis (como a veces se teme), sino una oportunidad de comprensiรณn compartida. Las experiencias individuales empiezan a conectarse, y lo que antes se vivรญa de manera aislada comienza a ser reconocido como parte de una dinรกmica colectiva.

De la queja a la responsabilidad compartida

Uno de los riesgos en este tipo de espacios es quedar atrapados en la queja. Sin embargo, cuando el proceso es bien acompaรฑado, ocurre algo distinto.

Las conversaciones comienzan a desplazarse desde: lo que โ€œotros hacenโ€ o โ€œdejan de hacerโ€, hacia:

  • Quรฉ puedo hacer yo
  • Quรฉ podemos hacer como equipo
  • Quรฉ es realmente posible transformar en nuestro contexto

Este cambio no es menor. Implica pasar de una posiciรณn mรกs pasiva a una responsabilidad compartida sobre el clima que se construye dรญa a dรญa, entre todas y todos.

Diseรฑar acciones con sentido (y no actividades aisladas)

A partir de esta comprensiรณn, el equipo comienza a diseรฑar acciones concretas. No como una lista de actividades desconectadas, sino como propuestas que responden a lo que han observado y comprendido.

Esto incluye:

  • Prรกcticas conversacionales mรกs conscientes
  • Acuerdos de coordinaciรณn mรกs claros
  • Espacios breves pero sistemรกticos para abordar tensiones
  • Formas simples de cuidar el clima en lo cotidiano

Aquรญ aparece una distinciรณn clave: el clima no mejora por la acumulaciรณn de iniciativas, sino por la coherencia entre lo que se observa, lo que se conversa y lo que se hace.

Actividades prรกcticas de la jornada

Para aterrizar estas reflexiones, estructuramos el trabajo en cuatro momentos: un anรกlisis sistรฉmico del clima, la identificaciรณn de facilitadores y obstรกculos, el diseรฑo de prรกcticas concretas y la socializaciรณn de iniciativas orientadas a mejorar la experiencia cotidiana de trabajo.

El clima como construcciรณn cotidiana

El clima organizacional es algo que se construye, de manera continua, dรญa a dรญa en cada interacciรณn.

No se transforma รบnicamente a travรฉs de intervenciones externas, sino cuando las personas que forman parte del sistema pueden: mirar lo que estรกn viviendo, comprender cรณmo participan en ello, y hacerse cargo, en conjunto, de lo que quieren sostener o transformar.

Porque, en definitiva, cambiar el clima es transformar la forma en que las personas se relacionan con รฉl, lo habitan, lo interpretan y actรบan en รฉl.


Referencias

  • Echeverrรญa, R. (2006). Ontologรญa del lenguaje. Santiago de Chile: J.C. Sรกez Editor.
  • Maturana, H., & Varela, F. (1984). El รกrbol del conocimiento: Las bases biolรณgicas del entendimiento humano. Editorial Universitaria.
  • Scharmer, O. (2015). Teorรญa U: liderar desde el futuro a medida que emerge. Eleftheria.
  • Senge, P. M. (2012). La Quinta Disciplina: El Arte y la Prรกctica de la Organizaciรณn Abierta al Aprendizaje (Rev. ed.). Ediciones Granica, S.A.

Descubre mรกs desde

Suscrรญbete y recibe las รบltimas entradas en tu correo electrรณnico.