Hay trabajos donde las conversaciones difรญciles son una excepciรณn, y hay otros donde forman parte de la rutina. Recientemente tuve la oportunidad de acompaรฑar, durante cuatro jornadas de trabajo, a un grupo de mujeres que desempeรฑan labores de atenciรณn directa a personas. Sus dรญas transcurren entre consultas, demandas, reclamos, frustraciones, emociones intensas y, en ocasiones, situaciones de tensiรณn que incluso pueden transformarse en amenazas.

Curiosamente, cuando comenzamos a conversar, ninguna describiรณ a su equipo como el problema. Al contrario. Coincidรญan en que existรญa un buen ambiente de trabajo entre compaรฑeras, relaciones de apoyo y disposiciรณn para colaborar. Las mayores dificultades aparecรญan fuera del equipo, en el encuentro cotidiano con personas que, muchas veces, llegan cansadas, preocupadas, enojadas o atravesando momentos complejos.

No todas iniciaron la experiencia con el mismo entusiasmo (algunas obligadas, otras con un genuino interรฉs por aprender); sin embargo, poco a poco se construyรณ un espacio seguro para conversar, cuestionarse, experimentar y aprender unas de otras. Y creo que ese fue el primer aprendizaje.

Las personas aprenden mejor cuando sienten que pueden participar sin temor a ser juzgadas. La investigaciรณn sobre seguridad psicolรณgica ha mostrado que los ambientes donde existe confianza favorecen la participaciรณn, el aprendizaje y la disposiciรณn a explorar nuevas formas de actuar (Edmondson, 2024). Ademรกs, sabemos que nuestro cerebro aprende con mayor facilidad cuando percibe un entorno seguro y relacionalmente significativo (Siegel, 2007).

Antes del conflicto

En algรบn momento de la jornada propuse un ejercicio aparentemente sencillo. La invitaciรณn consistรญa en observar quรฉ hacรญa cada una cuando una conversaciรณn comenzaba a ponerse difรญcil (antes de que el conflicto escale). Comenzaron a aparecer distintos patrones:

  • La competencia: Tendencia a justificarse o responder de inmediato intentando ganar la discusiรณn.
  • La evasiรณn: Optar por guardar silencio o evitar completamente el conflicto.
  • La urgencia: Intentar resolver todo de manera inmediata para salir del momento tenso, a toda costa.
  • Entre otrosโ€ฆ

Ninguna de esas respuestas era ยซincorrectaยป. Eran, simplemente, maneras de responder que habรญan ido construyรฉndose a lo largo de la vida (respuesta automรกtica).

A veces creemos que reaccionamos รบnicamente porque la situaciรณn lo exige; sin embargo, buena parte de nuestras respuestas surgen de patrones automรกticos, de interpretaciones rรกpidas y de aprendizajes acumulados.

  • Daniel Kahneman (2011) describiรณ este funcionamiento como la acciรณn del Sistema 1: un procesamiento veloz, intuitivo y eficiente, indispensable para la vida cotidiana, aunque no siempre suficiente cuando enfrentamos situaciones complejas.

Tomar conciencia de esos automatismos no busca eliminarlos, busca algo mucho mรกs interesante: ampliar nuestras posibilidades de elecciรณn. Porque no siempre podemos elegir lo que ocurre, pero sรญ podemos aprender a responder de maneras diferentes (ampliar rango de respuesta).

Ampliar la caja de herramientas

A medida que avanzaban las jornadas apareciรณ una idea central: ninguna herramienta sirve para todas las situaciones difรญciles, no existe una frase perfecta que resuelva todos los conflictos, ni una tรฉcnica capaz de evitar todas las emociones difรญciles. Lo que sรญ podemos hacer es ampliar el repertorio de recursos disponibles.

  • Incorporar una pausa antes de responder
  • Respirar conscientemente cuando aumenta la tensiรณn
  • Escuchar con empatรญa antes de interpretar
  • Preguntar antes de asumir
  • Reconocer nuestras propias emociones antes de intentar regular las de otra persona
  • Practicar una comunicaciรณn mรกs clara, respetuosa y asertiva, incluso cuando la otra persona no lo hace

Desde la psicologรญa contemporรกnea, esta capacidad para adaptarse a las circunstancias utilizando diferentes estrategias ha sido descrita como flexibilidad psicolรณgica (Hayes et al., 2014), una competencia estrechamente relacionada con el bienestar, la regulaciรณn emocional y la calidad de las relaciones humanas.

En las jornadas, estas habilidades fueron apareciendo mientras analizรกbamos casos, compartรญamos experiencias, realizรกbamos ejercicios de escucha activa y practicรกbamos momentos de atenciรณn plena. Al final, confirmamos que el aprendizaje en estas actividades se fortalece cuando logramos transformar la experiencia directa en conocimiento mediante la reflexiรณn colectiva y la experimentaciรณn (Kolb, 1984).

Kit de herramientas

La รบltima actividad consistiรณ en construir un kit de herramientas concretas y aplicables a situaciones difรญciles. La indicaciรณn fue que no sea una lista de buenas intenciones para resolver conflictos, sino un recordatorio de aquello que necesitan cuando apareciera una conversaciรณn difรญcil.

  • Palabras y puentes: Surgieron frases clave para conectar desde la empatรญa cognitiva y emocional, y fรณrmulas claras para poner lรญmites de forma asertiva.
  • Cuerpo y mente: Se sumaron tรฉcnicas de respiraciรณn consciente, dinรกmicas de escucha activa y anclajes para el dรญa a dรญa.
  • Transversalidad: Y mientras compartรญan los resultados, aparecieron comentarios que trascendรญan completamente el contexto laboral: ยซEsto tambiรฉn me sirve para conversar con mis hijosยป; o ยซMe di cuenta de que siempre reacciono igualโ€

Nos dimos cuenta de que no estรกbamos hablando solo de manejo de conflictos en el trabajo, sino de la forma en que habitamos nuestras relaciones.

Lo que tambiรฉn aprendรญ

Al finalizar las cuatro jornadas pensรฉ que, en realidad, todos llevamos una caja de herramientas invisible que hemos ido construyendo con los aรฑos, en nuestras experiencias, aciertos y tambiรฉn con nuestros errores.

Algunas herramientas funcionan muy bien; otras quizรก fueron รบtiles en otro momento de la vida, pero hoy ya no responden a los desafรญos que enfrentamos.

Aprender no siempre significa incorporar algo completamente nuevo, a veces significa revisar aquello que ya utilizamos, conservar lo que sigue siendo valioso y atrevernos a sumar nuevas maneras de comprender, conversar y actuar.

Tal vez esa sea una de las formas mรกs profundas del desarrollo humano: no eliminar las situaciones difรญciles, sino ampliar, conscientemente, los recursos con los que decidimos enfrentarlas.

Porque cuando nuestra caja de herramientas crece, no solo cambia nuestra manera de trabajar, tambiรฉn cambia, poco a poco, nuestra manera de vivir.

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Referencias

  • Edmondson, A. C.(2024). La organizaciรณn sin miedo: Cรณmo crear seguridad psicolรณgica en el trabajo para fomentar el aprendizaje, la innovaciรณn y el crecimiento. Arpa Editores.
  •  Hayes, S. C., Strosahl, K. D., & Wilson, K. G. (2014). Terapia de Aceptaciรณn y Compromiso: El proceso y la prรกctica del cambio consciente. Desclee De Brouwer.
  • Kahneman, D. (2011). Pensar rรกpido, pensar despacio. Farrar, Straus And Giroux.
  • Kolb, D. A. (1984). Experiential Learning: Experience as the Source of Learning and Development. Prentice Hall.
  • Siegel, D. J. (2007). La mente en desarrollo: cรณmo las relaciones y el cerebro interactรบan para dar forma a quiรฉnes somos. Desclรฉe De Brouwer.

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